Los años pasan y todavía me cuesta creer que pude vencer una de las enfermedades que más causa muertes, destruye hogares, hace que no solo la persona que lo padece sufra, sino que involucra a todos los seres queridos, sí hablo del alcoholismo.
Mis datos personales tal vez no sean tan importantes como mi historia; si encuentra algunas circunstancias que coinciden con lo que está viviendo, tenga mucho cuidado, porque poco a poco caerá en un abismo del que tal vez nunca pueda salir.
Mi familia humilde o muy pobre para ser más exactos. En la primaria y la secundaria alumno ejemplar, siempre en los cuadros de honor. La pobreza no era casualidad, sino heredada. Mi abuelo un gran alcohólico que hizo que su familia vagara por casi todo el país, sin importar lo más mínimo, la educación o estabilidad familiar.
Mi padre fue copiando el ejemplo de mi abuelo, este le enseñó a tomar y a fumar a muy corta edad. Sus escasos once años no le permitían a mi progenitor medir o vislumbrar el gran peligro. Ahora con sesenta y dos años y cincuenta de fumar y tomar siente que la enfermedad lo acompañará hasta sus últimos días.
Aquí entro en la historia, cuando cursaba el décimo año, un grupo de amigos me invitó a una fiesta, aunque era muy poco para esas actividades, me presenté. Ya me gustaban mucho las mujeres y ese era el motivo por el cual asistía. Avanzaba la noche y y con ella las insistencias para que tomara, de pronto una, luego otra, así hasta no sentir más nada, de esa "borrachera" recuerdo todo, el primer ridículo, la primer vomitada, todo era felicidad, pero pronto tal véz no tan pronto , iba a darme cuenta que ese era el inicio de una vida llena de fracasos y en la que siempre tomaba las decisiones menos acertadas.
Así transcurrió ese año engañando a mi pobre madre con supuestos trabajos y tenía que hacerlos donde un compañero y necesitaba dormir ahí, así camuflaba mis fiestas.Logré llegar a undécimo y hacer un buen bachillerato. Lo peor me esperaba en la universidad. Asistí a la U.C.R lleno de ilusiones, pero con un problema que ya daba índices de tragedia.
Como lo mencioné antes, las mujeres me enloquecían y conocí una mucho mayor con la que tuve una relación de aproximadamente un año; en una de esas fiestas la imprudencia y bajo los efectos del licor, mantuvimos una relación sin ningún tipo de protección, no había cumplido la mayoría de edad y ya iba a ser padre. Formé un hogar y no duró demasiado, mis fiestas siguieron, el día que cumplí un mes de casado no llegué a dormir. Pasé de bar en bar hasta que no tuve otro donde ir. Cuando llegué a mi famoso hogar, ya todo era un ardor o un infierno.
Así me perdí el ver a mi hijo crecer y hasta la fecha, ya no tomo pero pago todavía mis errores, mi hijo me ve y es como si no me conociera para él no significo nada, sólo la persona que lo abandonó.
Seguí en mi vida de alcohólico hasta que nuevamente dejé a otra mujer embarazada. Intenté de nuevo, formé otro hogar sin bases sólidas y no hay que ser muy sabio para conocer el final. Me abandonó cuando mi hijo tenía un año de nacido, no la culpo, ella tenía que cuidar a nuestra hijo y no le quedaba tiempo para lidiar con un borracho irresponsable.
Aunque no lo crean, conseguí un buen trabajo y conocí una mujer, a ella le debo todo, me tuvo paciencia, me apoyó a pesar de tantas y tantas que le hice, se mantuvo fuerte a mi lado.
Un día después de una de ,is famosa borracheras me llevó desayuno a la cama y me dijo que esperábamos un bebé; ella lloraba, no se si porque estaba preocupada por mi como siempre me decía o si era de la felicidad.
Ese día sentí una gran fuerza dentro de mí, me levanté de mi cama, toqué su estómago y le prometí no a ella, sino a mi futuro hijo que por él nunca más volvería a tomar.
Mi hijo va a cumplir cinco años y cada día que mw levanto, le doy gracia a Dios porque ya casi son seis años sin tomar. No ha sido fácil, he tenido mis días en los que he estado muy cerca de caer, pero encuentro nuevamente el valor y salgo con la frente en alto.
Lo mejor de todo esto es que tal ves, y ojalá así sea, estoy cortando con una herencia horrible. Mi hijo nunca verá en mí el ejemplo, con eso espero contribuir en su formación.
El alcoholismo es una enfermedad y muchas veces se herda, gracias a mi esposa, mi hijo, a la formación académica y sobretodo a la fuerza de voluntad pude, hasta el día de hoy salir adelante.
Muchas veces todos esos elementos de nada sirven, ¡ojalá que usted no sea una víctima más!
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