El comercio de producción, venta y distribución de drogas en Costa Rica es uno de los negocios más lucrativos y quizás es el oficio mejor remunerado: el producto pasa por varias manos, siendo manipulado, en cada una de las estaciones, sí, el camino es largo para llegar hasta sus destinatarios pero para sus acompañantes, siempre es favorable, todos ganan.
No es nuevo y mucho menos un secreto para nadie lo fácil que es acceder a las drogas es solo que lo que no nos molesta simplemente no nos incumbe, pero hay una línea tan estrecha entre esa realidad y la de la vida “normal” de todos… el país perfecto esta cada vez más lejos de esta cualidad, en teoría se pueden jactar de lo quieran pero en la practica, es otra voz la que canta… es como que si la visión ética moral en lugar de buscar soluciones viables, más bien se cega a una verdad que no nació ayer, que tiene tiempo de caminar al lado de la “suiza americana”… en pocas palabras: se alimenta una hipocresía gubernamental, que ve consecuencias meramente negativas pero que no toma riendas fuertes en el asunto.
Marihuana para todos los gustos.
La calle de la Amargura es uno de los lugares donde se reúnen mas universitarios en el país, los bares abundan y las drogas también, solo hace falta preguntar y el despliegue de información se le será concedido, en solo unos minutos cualquiera se puede enterar de los tres principales proveedores de la zona: “El negro”,
“Rata” y “Hormiga”, si se es mujer hay diversos métodos de pago, si es hombre solo efectivo es aceptado. A raíz de la ilegalidad del asunto, los astutos comerciantes venden algo más que marihuana: la droga incluye vidrios, tierra, plástico, y por supuesto muchos son intoxicados por algo más que los efectos alucinógenos de la cannabis. Si le interesa el tema de la marihuana, quizás sentarse en algún bar de la famosa zona le podrá resultar de mucho provecho. Para efectos de comprensión, no se recurrió a técnicos o especialistas, microbiólogos o sociólogos. ¿Quién mejor que la voz de la experiencia para aclarar cualquier duda? La variedad de “presentaciones” del producto es tan extensa. Iniciaremos el recorrido por lo mas bajo: las cajetas, (bolsitas comunes), la de precio mas cómodo es la “cajeta caca de mono”, lo malo es que podría incluir por defecto algo mas de lo que creyó comprar, como por ejemplo un trozo de papel, o un poco de tierra, todo depende de su suerte y del ingenio del proveedor, todo esto por tan solo 5000 colones, y por cierto, esta es la mas común en la Calle con mayor “acción’ en suelo tico. Y como somos tan nacionalistas, y nos gozamos de la exuberante vegetación costarricense también hay “cajeta tica”, que ronda entre los 6000 y los 8000. Luego encontramos a la cajeta colombiana, esta por ser de importación, está a la venta alrededor de los 12000 colones. Y por ultimo ‘la natural” que incluye a toda la planta: ramas, hojas, tallos e incluso la tierra, mas no es muy recomendada por su sabor a tierra… pero si se siente un poco más selectivo, la marihuana jamaiquina podría ser una opción, su precio ronda los 56000 colones. O la “Krapi” la cual ofrece presentaciones en diferentes colores, sabores y olores, dos de las líneas reciben los nombres de Euforia y AK47, éstas son extraídas de un tipo de cannabis hidropónica, y tiene efectos más fuertes que las demás, su costo ronda los 250 dólares por onza. Y si lo que se siente es creativo, la opción seria Hash, que está hecho de fibras de la planta y son llamadas bolitas de chocolate; la producción es tan estructurada que dentro de esta clasificación está la Hash Marroquí, la cual a su vez se clasifica en claro (que cuesta aproximadamente 8000 colones) y la oscura, que puede valer 10000 colones por gramo.
Y si su problema es haber crecido en una familia tradicionalista, hasta consejos puede encontrar, tras tomar un diurético diario durante cinco días en quince días su orina será limpiada de toda “impureza” y en veinticinco días las pruebas de sangre no darán problemas. Y si la dificultad es el temor a las autoridades policíacas su preocupación en definitiva esta demás, estas son algunas de las medidas: si porta un octavo de onza simplemente otros disfrutaran de su compra, si la cantidad alcanza un cuarto de onza además de que su inversión sea aprovechada por otros es muy posible que pase en la noche en un lugar no muy agradable, y finalmente si supera el cuarto de onza probablemente le harán un reporte. Eso sí, las medidas tienen dos variantes, el encargado y su moral y la cantidad de efectivo que se porte.
A la luz detalles tan particulares, es notable la compleja estructuración del proceso y de las opciones, incluso es hasta posible olvidar que es un asunto ilegal.
Nuestro Gobierno moralista.
El mismo día de la exploración en la Calle de la Amargura, la periodista Amelia Rueda de Radio Monumental, escuchaba las declaraciones de la Ministra de Salud referentes a la cerveza "Hanfblüte”: "existe reglamentación de propaganda para bebidas alcohólicas que incluye etiquetado y envase. Esta cerveza no la prohibiríamos, lo que haríamos sería ordenar que se le cambie el etiquetado".
Según la señora María Ávila, el aroma y sabor a marihuana, aunque no contenga la droga, la etiqueta y tapa por contener gráficos de la planta cannabis, puede inducir a los consumidores de la cerveza suiza a ingerir la droga ilícita.
A las dos horas de que la Ministra diera declaraciones, ya se había creado un blog en Internet para comentar sobre lo que, para muchos fueron ridiculas advertencias. Entre los comentarios realizados por los ticos estaba el añadido por “Xcristian”: “o sea, sacamos del mercado una bebida legal, que no viola, o ha violado ninguna legislación local, ¿por qué no se pude tomar? ¿Una sustancia alcohólica fuera del alcance de menores de edad, según nuestra ley? ¿y las libertades individuales de los adultos?”
Resulta curioso el punto habitualidad de la gente con el consumo de marihuana, es tan normal, que más bien es extraño una medida tomada en contra del incremento del uso de la droga. Aunque en lo de gobierno hipócrita que comentaba otra persona en el mismo blog, si podría coincidir, ¿Cómo es que se ha sensacionalizado tanto una imagen en una botella cuando con tan solo preguntar se puede tener marihuana en las manos? La legalización está muy lejos de tocar a las puertas del tradicionalismo moral costarricense pero tampoco se incurre en medidas de peso verdadero; sin importar que sea una águila o dos hombres cortando una planta de cannabis, se tiene acceso prácticamente certero a la droga en cualquier lugar. Las leyes son pasadas por alto: aunque la ley de psicotrópicos prohíbe completamente el consumo o portación de drogas ilícitas, se ha reestructurado en la calle a un octavo de onza para uso personal.
Es decir, ni se legaliza ni se toman medidas, es como si todo formara parte de un teatro moralista, porque sí, no se puede negar que las drogas carcomen la sociedad y que el consumo de la mismas es un asunto serio, pero si no se van a dar órdenes estrictas ¿para que el drama, la hipocresía, el sensacionalismo?
Hace falta en un primer lugar aceptar la realidad para poder hacer frente en las condiciones que amerita el caso: control en las calles, oficilaes responsables, leyes cumplidas… y si no, mejor quitarse la mascara de pureza, inocencia y sanidad y escuchar la voz de los que cantan “Legalize it”.
sábado, 1 de diciembre de 2007
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